Martes 22 , Agosto de 2017

Miami Beach es el escenario de una exposición basada en la maldad: "El mal: un acto intencional"

El Museo Judío de Florida ha sido el escenario de un grupo de artistas plásticos contemporáneos que expusieron sus obras basadas en la ‘maldad’ y la cuál se titula, "El mal: un acto intencional", con el fin de que las personas tomen conciencia de lo importante que es actuar ante situaciones de este tipo.

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"Queremos demostrar la intención de la gente que hace el mal y tratamos de que las personas actúen", dijo Jackie Goldstein, la encargada de la exposición en Miami Beach.

Se trata de un total de 54 obras y otras tantas maneras de expresar o representar la maldad no como "un accidente cósmico", sino como un acto deliberado.

En la exposición, Goldstein da una explicación justo al lado de un maniquí a escala humana que soporta una túnica ceremonial del Ku Klux Klan (KKK), la organización estadounidense creada para perseguir y exterminar afroamericanos.

Sin embargo, no es lo único que podemos encontrar allí. Varios instrumentos de tortura también son expuestos.

"Esta exposición abarca la maldad en general: la violencia contra las mujeres, el KKK, el terrorismo. No es solo un reflejo del antisemitismo que, por cierto, se manifiesta también hoy en día en los Estados Unidos", comenta la especialista del museo.

Goldstein reveló que eligió colocar las obras en un espacio mediano para que el espectador se enfrente con la maldad a corta distancia.

Por su parte, Laura Kruger, la comisaria original de esta muestra, dijo que "el arte expresa tanto o más que las palabras", y agregó que "la mayoría de las personas no entienden que, como individuos, tienen el poder de cambiar las cosas. No tienen que organizar un comité o recibir instrucciones de nadie para lograr cambios, sino responder con sus corazones”.

En la exposición podemos encontrar un aguafuerte de 1940, que corresponde a William Sharp, un soldado que fue testigo del estado de desolación en que quedaban los niños durante la Primera Guerra Mundial y quien retrató a tres pequeños con la mirada perdida y una ciudad en ruinas detrás.

Incluso, en otras obras vemos retratos del Holocausto en Polonia y el secuestro en 2004 de una escuela en Beslán, donde los separatistas islámicos fueron culpables de la muerte de 334 personas, entre ellas 186 niños.

"Debemos entender que estas cosas hay que mirarlas directamente, y de cerca, porque el horror continúa en el mundo", aseveró Goldstein.

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