La situación ahora:
La cifra oficial más reciente confirmada por el presidente Abelardo de la Espriella se elevó a 111 muertos. Los organismos de rescate continúan actualizando el balance general mientras remueven escombros en las zonas más afectadas:
- Risaralda: Es el departamento con mayor impacto, registrando al menos 42 víctimas fatales (18 de ellas en la ciudad de Pereira).
- Valle del Cauca: Reporta 27 fallecidos, concentrados principalmente en Cali y municipios aledaños.
- Otras regiones: Se reportan víctimas en Manizales (Caldas), Quibdó (Chocó) y el suroeste de Antioquia.
A la par de las víctimas fatales, el reporte oficial del
Puesto de Mando Unificado registra
87 heridos, 61 edificios colapsados y graves daños en la infraestructura de transporte, manteniendo suspendidos 6 aeropuertos comerciales del país.
- Un video que lo dice todo:
¿Por qué hay tantos terremotos en esta región?
La corteza de la Tierra en el océano Pacífico está compuesta por enormes bloques de roca llamados placas tectónicas (como la Placa del Pacífico, la Placa de Nazca y la Placa de Cocos). Estas placas se desplazan continuamente de 2 a 4 centímetros por año.
- Zonas de subducción: El sismo ocurre principalmente cuando una placa oceánica (más pesada) se desliza y se hunde por debajo de una placa continental (más ligera).
- Acumulación de tensión: Al rozar y chocar, las placas se traban en los bordes. La roca acumula presión mecánica durante décadas o siglos.
- Liberación súbita: Cuando la roca supera su límite de resistencia, se fractura de golpe. Esa energía acumulada viaja por la tierra en forma de ondas sísmicas, provocando lo que sentimos como un terremoto.

¿Qué teorías y datos científicos manejan los especialistas?
- No existe un "efecto dominó" global: Los científicos confirman que un terremoto en Colombia o Japón no tiene la capacidad de "activar" o gatillar sismos en el otro extremo del planeta. Pertenecen a fallas geológicas distintas que no están interconectadas mecánicamente a gran distancia.
- Fluctuaciones estadísticas normales: Aunque ver cinco o seis sismos de gran magnitud en un período de pocas semanas parece una "ola anómala", el USGS aclara que la tasa anual de terremotos en el mundo se mantiene dentro de los promedios históricos. A veces, las liberaciones de energía coinciden en el calendario de manera puramente aleatoria.
- Nuevas mediciones sobre barreras submarinas: Estudios sismológicos recientes publicados mediante el despliegue de tecnología en el fondo marino demuestran que existen "zonas de barrera" con agua atrapada bajo la corteza del Pacífico. Estas fracturas húmedas actúan como amortiguadores naturales que absorben la presión, evitando de forma interna que muchos sismos submarinos escalen a magnitudes destructivas mayores.
La alta frecuencia de terremotos en las costas del Pacífico se debe a que estas zonas forman parte del Cinturón de Fuego del Pacífico, una cadena tectónica de 40.000 kilómetros que concentra el 90% de la actividad sísmica mundial y el 75% de los volcanes activos.
La reciente seguidilla de sismos —incluyendo el de magnitud 7.4 en Colombia, el de Kumamoto en Japón, Chiapas en México y los sismos en Perú— responde a una coincidencia temporal de liberación de energía en fallas geológicas independientes, según explican de manera chequeada los principales especialistas del mundo.
¿Va a seguir? ¿Hasta cuándo?
Sí, va a seguir de manera indefinida. La actividad sísmica en las costas del Pacífico nunca se va a detener porque es la consecuencia directa del calor interno de la Tierra, el cual mantiene vivos los movimientos convectivos del planeta. No existe una "fecha de finalización" ni una temporada de sismos.
Los especialistas enfatizan que, dado que los terremotos no se pueden predecir en un día o mes específico, la única ventana científica posible es el cálculo de probabilidades a largo plazo (por ejemplo, estimar que una falla tiene un 70% de probabilidad de romperse en los próximos 30 años).
Por lo tanto, la recomendación de la comunidad científica no es esperar a que pase el fenómeno, sino reforzar los códigos de construcción sismorresistente y los planes de evacuación comunitarios.
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