La analogía más actual: en la era de la masificación del automóvil tenemos que volver a caminar y correr (y en la era de lo audiovisual tenemos que volver a leer y escribir)

(Por Otero-Maqueda-Maurizio) Hace décadas, la invención del automóvil transformó la forma en que nos movíamos. Nos dio la capacidad de viajar largas distancias de manera rápida y conveniente. Sin embargo, con el tiempo, comenzamos a darnos cuenta de que esta comodidad tenía un costo: la pérdida de nuestra capacidad para caminar y correr.

Al principio todos caminábamos y corríamos regularmente. Era una forma natural de mantenernos activos y saludables. Pero con la proliferación de automóviles, muchas personas optaron por conducir incluso para distancias cortas. La comodidad y la velocidad hicieron que caminar y correr parecieran obsoletos.

Sin embargo, a medida que pasaron los años, comenzamos a notar los efectos negativos de esta transición. Nuestra salud física se vio comprometida, ya que pasamos más tiempo sentados en los autos. La obesidad y los problemas de salud relacionados con la falta de ejercicio se convirtieron en un problema común.

De manera similar, en la era digital y de la información, el acceso constante a dispositivos electrónicos, teléfonos móviles y tecnología de pantalla táctil ha transformado la forma en que consumimos información. Hemos dejado de lado las habilidades de lectura y escritura, que antes eran esenciales para la comunicación y la adquisición de conocimientos.

Como resultado, nuestra capacidad para prestar atención, concentrarnos, imaginar, tener paciencia y escuchar se ha visto afectada. Nos hemos vuelto impacientes y distraídos, y la falta de habilidades de lectura y escritura ha erosionado nuestra capacidad para procesar información de manera profunda y reflexiva.

Al igual que algunas personas han comenzado a redescubrir los beneficios de caminar y correr, es esencial que volvamos a entrenarnos en las habilidades fundamentales de lectura y escritura. Al hacerlo, podemos fortalecer nuestra mente y desarrollar habilidades cognitivas críticas que son esenciales en un mundo saturado de información digital.

Así como algunos eligen caminar o correr en lugar de conducir para mantenerse físicamente activos, podemos optar por leer un libro en lugar de escanear un artículo en línea, o escribir a mano en lugar de tomar notas en una aplicación. Al hacerlo, podremos recuperar y fortalecer nuestras habilidades cognitivas, y enriquecer nuestra vida intelectual de manera significativa.

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Los estudios han demostrado que la lectura regular puede mejorar la función cognitiva, la empatía, la comprensión verbal y la memoria, entre otros beneficios. Sin embargo, no existe una cantidad de tiempo específica que funcione para todos, ya que las preferencias y las capacidades varían de persona a persona.

Lo más importante es que la lectura se realice de manera placentera y como parte de un estilo de vida equilibrado. La clave es encontrar un ritmo que funcione para ti y que te permita disfrutar de los beneficios de la lectura sin sentir presión.

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