La inflación: costumbre latinoamericana y nuevo fantasma del primer mundo

(Por Agustina Pessio / desde Italia) Soy Argentina, sé lo que es la inflación. Palabra que aprendemos a utilizar en la cotidianeidad de nuestro consumo. El supermercado se ha vuelto un lugar de incertidumbre con respecto a precios, ofertas, promociones. Nuestra mente y presupuesto se adaptan desde temprana edad a las variaciones de los productos con respecto a su precio y disponibilidad. Por supuesto, hay tiempos más complejos y adversos que otros.

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(Santander) en un análisis de la situación de la realidad inflacionaria en Latinoamérica durante el último periodo afirma que “hemos asistido a un perfil acelerado desde comienzos de 2021, pues partiendo de tasas que estaban en un rango del 3-4% en Brasil, México y Chile, nos hemos desplazado hacia el entorno del 10% en el primero y del 7% en los otros dos países”. En el contexto post pandemia y el conflicto Ucrania y Rusia, llevó al mundo a vivir un poco de lo que nosotros, argentinos y otros países de Latinoamérica acostumbramos. 

Por supuesto, no es lo mismo vivir un proceso temporal del 8,5% de inflación anual como lo sufre USA o el promedio del mundo, que literalmente sufrir para este año una inflación anual proyectada de casi el 80%, cifra que en Argentina, que supera los cálculos previstos hasta Abril de este año por todos los organismos especializados, debido a una muy puntual crisis de su economía en dónde en Junio y Julio se ha incrementado su inflación, y continuará en Agosto; esta realidad sumamente compleja de Argentina donde estos ciclos se repiten periódicamente desde hace más de 75 años, son una tormenta de fantasmas al lado de la problemática media en el mundo. Es por esto que la migración Argentina crece estos últimos años. Ver aquí este informe puntual.


Ahora bien, para la realidad de la economía mundial, también está experimentando una inflación sin precedentes en lo que va de siglo, a diferencia de lo que pasa en Argentina o en Venezuela que llevan décadas de grandes inflaciones e hiperinflaciones. Según las previsiones de abril de 2022 del Fondo Monetario Internacional (FMI), la tasa de inflación podría promediar un 7,4% a nivel global este año. Las economías emergentes y en desarrollo serán las más golpeadas por este aumento generalizado de precios, ya que se espera que registren un 8,7% de inflación. En las economías más avanzadas, este porcentaje se situaría en un 5,7%, una cifra mucho más alta que la registrada en los tres años anteriores a la pandemia, cuando no superaba el 2%”. Así lo confirma (Statista) y lo resume en un gráfico: 


La intervención de factores de distintas naturalezas, el aumento de precios en energía, desabastecimiento de productos y variaciones en precios de productos para consumidor final también ha sorprendido a la civilización del primer mundo. Esto hace que la economía mundial pierda ciertas certezas y la inflación sea preocupante para nuevos mercados. Según el Fondo Monetario Internacional “En Estados Unidos, la merma del poder adquisitivo de los hogares y la política monetaria más restrictiva reducirán el crecimiento a 2,3% este año y 1% el año próximo”. Y al cruzar el Océano, “en la zona del euro el crecimiento se revisa a la baja, a 2,6% este año y a 1,2% en 2023, en razón de las repercusiones de la guerra en Ucrania y la política monetaria más restrictiva”. Analizando el reporte y estadísticas, el FMI sostiene que “pese a la desaceleración de la actividad, la inflación mundial ha sido revisada al alza, debido en parte a la subida de los precios de los alimentos y la energía. Se prevé que la inflación este año se sitúe en 6,6% en las economías avanzadas y 9,5% en las economías de mercados emergentes y en desarrollo —revisiones al alza de 0,9 y 0,8 puntos porcentuales respectivamente— y se proyecta que permanezca elevada por más tiempo. La inflación también se ha ampliado en muchas economías, debido a la incidencia de presiones en los precios derivadas de trastornos en las cadenas de suministro y una estrechez sin precedentes en los mercados laborales”. 

Una italiana llega a su hogar sorprendida porque no encuentra un aceite que siempre compraba y un estadounidense se asombra de la rapidez con que la gasolina aumenta. Los países desarrollados conviven con una nueva realidad inflacionaria que, sin predicciones de tiempo, durará un tiempo. (Statista) resume el contexto global confirmando que “Las causas de este fenómeno, que solía ser un problema propio de economías de bajos ingresos o con serias crisis económicas, radican en varios factores. Según el análisis del FMI, entre ellos se encuentran el gran aumento de la demanda en 2021, año en el que también se vio limitado el suministro de productos por las restricciones y la escasez de trabajadores. Como si fuera poco, la guerra de Rusia en Ucrania contrajo aún más la disponibilidad de materias primas y provocó un aumento de los precios de los alimentos y la energía. Por estos motivos, se espera que la inflación continúe siendo un problema en los años venideros”. 

El desafío será adaptar nuevas formas de consumo y comportamientos del sistema económico en regiones que veían la inflación con ojos extranjeros. Mientras tanto, nosotros, los argentinos de siempre (y otros sudamericanos) nos movemos con cierta cintura financiera, no por la disponibilidad, sino por el constante mal hábito del alza de precios. En fin, en un mundo de muchas incertidumbres, el cajero del supermercado se ha vuelto un lugar más donde la previsibilidad ya no es tan posible. 

Te sugerimos también ver este informe sobre qué monedas de latinoamerica mas crecen.

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