No es el Super Bowl ni una ficción de Hollywood, es la batalla Tech (que tiene mucho de “humana”): Altman regresa como CEO de OpenAI, en una victoria caótica para Microsoft
(Por Juan Maqueda con la colaboración de Taylor y Maurizio) Muchas veces la cobardía de empleados, la envidia de co-equipers, los celos y la traición de segundos pueden hacer que a grandes líderes les arrebaten sus empresas. Esto pasa más seguido de lo que parece, le pasó de alguna manera a Steve Jobs, y paradójicamente, es muy posible que las fuerzas de su principal competencia y algunos accionistas hayan sido los principales agentes que jugaron a favor de su regreso. En cambio en esta ocasión, como lamentablemente pocas veces pasan, los empleados, el altruismo y la valentía de segundos, pudieron más que la codicia, o la cobardía de los directivos. Como una historia de novela, esta vez los más poderosos, Microsoft no permitieron que las bajezas humanas, corporativas triunfen.
(Por Juan Maqueda con la colaboración de Taylor y Maurizio) Muchas veces la cobardía de empleados, la envidia de co-equipers, los celos y la traición de segundos pueden hacer que a grandes líderes les arrebaten sus empresas. Esto pasa más seguido de lo que parece, le pasó de alguna manera a Steve Jobs, y paradójicamente, es muy posible que las fuerzas de su principal competencia y algunos accionistas hayan sido los principales agentes que jugaron a favor de su regreso. En cambio en esta ocasión, como lamentablemente pocas veces pasan, los empleados, el altruismo y la valentía de segundos, pudieron más que la codicia, o la cobardía de los directivos. Como una historia de novela, esta vez los más poderosos, Microsoft no permitieron que las bajezas humanas, corporativas triunfen.